domingo, marzo 24, 2019

Lecciones para mi esclavo "Javier" (manual del perfecto sumiso)


Si hay algo que se valora en este mundo (y en el otro) es la DISCRECIÓN. Una discreción de ida y vuelta.
Independientemente del rol a desempeñar no es agradable que una de las partes utilice la información disponible para ejercer una influencia de cualquier tipo sobre la otra.
Ni siquiera una insinuación de ese poder es aceptable para empezar una relación de este tipo (ni de ningún otro).

También me han dicho que se cotiza al alza la HONESTIDAD. Empezando por uno mismo "Quien soy, que quiero, YO" para poder responder a "qué puedo ofrecer".
Se puede tener un mal comienzo, un mal día, un mal despertar, pero...

Recuerdo con extrema añoranza cómo hace 20 años mi esclavo más amado, la primera vez que me vió, decidió convertirse en mi esclavo.
No lo supe entonces sino 13 años después. Se mantuvo en la sombra de un segundo plano hasta llegar a convertirse en mi amante INVISIBLE y con el devenir del tiempo llegó a ser mi esclavo más amado.

Nunca habla de altura, centímetros ni de cuestiones estéticas propias. Él incluso ni me habla muchas veces.
Él no me quiere para él, me quiere para mí.
Para verme feliz.

DISCRETO
HONESTO
INVISIBLE



Los juegos son divertidos, emocionantes, excitantes.

Diviértete, emociónate , excítate.

Yo juego a ser Dios, tú juegas a adorar a tu Dios.

El "tira y afloja", hay que medir las palabras, los gestos, tensarlos hasta el límite, soltarlos y respirar. Y dejar respirar. A veces se rompen y queman y una disculpa y un tranquilo los repara y vuelven a iniciar el juego.

El "deseo". El deseo contenido, paciente. Pero no oculto, porque el deseo oculto muere solo. Y si no hay deseo nada tiene sentido. Si no te deseo prefiero un camarero. Si no me deseas que te den.




La "entrega" . Sin peros, sin reservas, sin excusitas ni tonterías. Si entras ven con todo y con todas tus fuerzas, no acepto menos. No ofrezco nada pero lo doy TODO.

Hay días que no hablamos el mismo idioma, entonces es mejor no hablar. Una mirada lo dirá todo. O nada. No es emocionante?

Así que la próxima vez vendrás, y como el zorro te sentarás lejos, y mirarás y no hablarás. A pecho descubierto, honesto y vulnerable.

Y no pasará nada, pero entre la multitud y en la distancia, todo habrá cambiado.

Este es mi juego.

Quieres jugar conmigo? 
Yo mando, tú obedeces.



Un esclavo debe ser y estar orgulloso.
Orgulloso de conseguir la atención de su Ama.
Orgulloso de dar lo mejor de sí mismo siempre.
Orgulloso de ser quien es y pertenecer a quien pertenece.
Orgulloso de esforzarse al máximo y conseguir complacer , incluso llegar a ser imprescindible.
Es un hacedor de placer y felicidad.
Y eso es un gran motivo de orgullo.
Pero al igual que el poder se le puede subir a un Dominante a la cabeza y volverlo gilipollas, el reconocimiento a un esclavo puede volverlo prepotente.
Y si hay algo peor que un Dominante gilipollas, es un esclavo prepotente.
Y yo quiero un esclavo HUMILDE y RESPETUOSO para poder sentirme también ORGULLOSA de él. Humildad y respeto que debe demostrar no solo en su trato hacia mí sino hacerlo extensivo y ser impecable con cada persona con la que trate.



HUMILDE

REPESTUOSO
ORGULLOSO

Estos meses has aprendido mucho, a aceptar quien eres y a quien perteneces.
Has aprendido el poder del silencio, la desesperación de ser ignorado.
La paciencia, el placer de retardar los momentos, la incertidumbre del futuro.
El valor de una disculpa.
La perseverancia.
Entraste marcando tus límites, tus deseos, tu disponibilidad. Presumiendo de no venderte a cualquiera.
Pero entonces no sabías que yo no era cualquiera.
Te indignaba que usara lenguaje vulgar y soez, pero entonces no sabías que bailo con el lenguaje como me sale del coño.
Te reconcomía mi libertad sexual, pero entonces no sabías que mi placer llegaría a ser el tuyo.
Me pedías castidad forzada, pero entonces no sabías que tu castidad te vendrá impuesta por ti mismo.
Dices tener tus necesidades sexuales cubiertas, qué sabrás tú cuales son tus necesidades ni de nuevos mundos.
Has aprendido mucho y dices haberte rendido a mí. Sin llegar siquiera a oler mi pelo. Lo que no sabes es que te rendiste el día que te elegí, hace casi 4 meses.
Pero entonces no lo sabías. No sabes nada Javier.



Yo te enseñaré.

No te preocupes tengo para todos. COMPARTEME. ¡Gracias!

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