miércoles, diciembre 19, 2018

Diario de una cazadora: el making of (III)


Pues ya tenía el libro y ahora había que buscar cómo publicarlo. La realidad del mundo editorial es muy cutre. Yo tenía la idea romántica de que las editoriales eran empresas casi altruistas en busca de talentos ocultos y desconocidos.

Guardianes del patrimonio cultural de la humanidad que se encargaban de que nunca más hubiera un Van Gogh o un Larsson. Con ratones de biblioteca que leían 24 horas al día y encontraban diamantes en bruto, los sacaban a la luz y los catapultaban al éxito.


Lo que me encontré fue otra cosa, contratos abusivos, autoedición encubierta, algunos hasta te pagaban con tus propios libros, escritores desesperados con sus obras secuestradas durante años, y un montón de mierder que no voy a contar para no aburrir. 

Es un timo piramidal en el que el escritor, su familia y amigos son los últimos monos que pagan todos los gastos y el 95% de los beneficios de tu dinero, del de tu familia y del de tus amigos es para edición y distribución. Como las aseguradoras, que contratan comerciales nuevos cada 2 meses que, en su desesperación para llegar a la cuota, enmierdan con seguros a familiares y amigos y luego van a la calle. Pues con los libros igual, pero envuelto de un halo de cultureta maligno.

Néstor me aconsejo la autoedición pura y dura. A mí me gustó la idea de tener el control sobre mi obra (la cabra tira al monte) y me propuse hacer una pequeña tirada y venderlos en el blog o a puerta fría o a puerta gayola, donde me pillara. Me apetecía mucho ir a pequeñas librerías y ofrecerlo, y ver cómo se interesaban o escandalizaban. O hacer firmas de libros espontáneas o emular a una azafata de supermercado pero en lugar de queso en palillos ofrecer fancines y mi libro o presentarme en la feria del libro con una mesa de playa y dos esclavos y ¡a vender! Al final acabaré en la cárcel con los top manta... si es así os lo contaré también.

Al final opté por probar con el crowdfunding para poder hacer una tirada más decente y pagar la corrección, maquetación y todo eso...
Bueno, para el crowdfunding tienes que ofrecer algo a la gente que apuesta por ti, las recompensas tienen que ser atractivas y exclusivas. Marcapáginas, bolsas y tazas serigrafiadas, dedicatorias... lo que se te ocurra.

Para el marcapáginas, la primera persona en la que pensé fue la Klari Moreno o Clara te canta o Clara Moreno Cela. Esta artista es tan polifacética que no puede quedarse con un solo nombre porque igual te dibuja un cómic, que compone y canta, que te da una charla de historia del arte o te hace un manifiesto sobre la autoedición como acto político. La conocí hace tiempo en twitter y me enamoré desde el primer momento.

Tenía un puntito canalla, una voz extremadamente dulce, una guasa tremenda, unos dibujos preciosos y unas letras... bueno, hay que estar atenta y censurar alguna de sus canciones si llevas menores en el coche, eso sí. En fin, Clara me gusta porque está muy loca, porque está muy preparada y porque lucha por lo suyo y la verdad no para de trabajar y hacer conciertos y crear cosas raras y maravillosas. A mí eso me reconcilia con la gente de su generación y es un honor que haya aceptado hacerme el trabajo a precio de amiga. Además será un marcapáginas muy especial porque le he dado libertad absoluta en su diseño.

También decidí incluir como recompensa una infografía, esas que tanto gustan, una de mis fotos medio guarra diciendo alguna animalada. Digo yo que gustan mucho porque el ebook Mi Mundo, que es una recopilación de mis infografías, se ha descargado un cojón de veces, aunque mis lectores no comentan ni valoran ni reseñan, no sea que les pille alguien...

Pero en esta ocasión, y aunque quería mantener el estilo amateur de mis imágenes también quería darle más calidad al producto y hablé con Lidia.


Lidia Vives es una magnífica fotógrafa artística que ya colaboró conmigo en otro proyecto. El ebook Putas Reinas es benéfico, a beneficio de la Asociación un Lazo en Movimiento y podéis descargarlo en lektu con pago voluntario (todo el dinero recaudado va a la asociación integramente), incluye autorretratos de Lidia que ilustran las historias de las grandes mujeres que aparecen. Y si los veis os vais a enamorar de ella también.

Lidia como siempre, ha respondido a mi llamada de una forma más generosa de lo que podía imaginar y ha retocado una de mis fotos dejándola al máximo nivel que le permitía la calidad de la imagen que le mandé. La verdad es que no ha perdido la esencia casera pero ha quedado muy chula.

Siempre digo que valgo más por lo que callo que por lo que digo, en este caso me reconcome no poder contar un par de cosas sobre mis colaboradoras porque son muy grandes, y el que no me autoricen a contarlo las hace más grandes aún.

En fin, ya tenía el libro, el marcapáginas, la inforgafía, dedicatorias...
Mis mecenas tenían todo el material normal y deseable en la promoción de una preventa de este tipo. Pero mi libro no es normal, mis potenciales mecenas tampoco. Tenía que ofrecer algo más...


No te preocupes tengo para todos. COMPARTEME. ¡Gracias!

4 comentarios:

  1. Yo diría que más que venderse ha iniciado una estrategia de caza

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    1. Puedes usar tu eufemismo favorito... Pero venderé mi presencia, que no es poco.

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