domingo, diciembre 23, 2018

de COLOR.

Hace más de un año que conocí a Kendi. Tenía un anuncio en una página de contactos: “Negro africano muy dotado, 26 años y 25 cm reales. Llámame y cumpliré tus fantasias” Sus fotos daban fe. Un semental alto y musculado, con una tranca que daba miedo.


Decidida a follarme, al menos una vez en la vida, al negro del Whatsapp, contacté con él. Cuando me presenté, Kendi me pareció bastante parco y frío, un poco sobradito. Antes de que me diera su tarifa le envié un par de fotos y le dije que no pensaba pagarle. Él se cerró en banda, su polla era su herramienta de trabajo y quería sacarle provecho. Pues bien, me despedí educadamente y le dije que si cambiaba de opinión que me avisara.

Yo en estas cosas no tengo prisa, porque mientras espero, me entretengo con otras cosas iguales o mejores, la oferta y la demanda siempre juega a mi favor. Casi me había olvidado de él cuando me llegó un tímido mensaje: “Vale, como tú quieras...” Tener un gigoló joven, guapo y dotado dispuesto a trabajar gratis para mí me dió un puntito de empoderamiento y bastante morbo.

Una vez más me salía con la mía gracias al poder de mi coño, como a mí me gusta. Un día le dije a Kendi que estaba por su zona y que iba a pasar por allí en coche, que bajara un momento porque quería verle para comprobar si me gustaba. Esto, en mi cabeza, sonaba a cita rápida de las mías, 5 minutos para vernos las caras y si estaba todo bien seguiríamos adelante. En la cabeza de Kendi fue un insulto, un “paso con el coche, te veo de lejos y me burlo de ti”.

Se cabreó y ofendió un montón. Empezó a decirme que él había estado con gente muy importante y famosa y que nadie le había tratado tan mal y con tan poco respeto y blablablabla... que no veas como se le soltó la lengua al parco de Kendi. Yo flipaba en colores, más que nada porque no veía la ofensa por ningún lado. Hasta que me di cuenta de que Kendi, a pesar de su cuerpazo, a pesar de su supertranca, a pesar de haber ido yo a buscarlo... era un chiquillo acomplejado e inseguro. Estuvimos hablado casi una hora. Hice de mami/psicóloga y confesó que si lo veía y le decía que no me gustaba, poco menos que se hundiría en la miseria, que le afectaban mucho esas cosas y que no podría ni trabajar en una temporada.

Que yo a veces pienso, lo que no me pase a mí...

Pues bien, a partir de ese día Kendi y yo éramos amigos íntimos, o follamigos íntimos pero sin haber consumado. Me enviaba unos audios de 6 minutos contándome siempre lo mismo, que era muy buena persona, muy guapa, que me iba a dar mucho placer, que él había estado con muchos famosos, con gente muy muy importante... Y yo lo alababa continuamente para subirle el ego y me comportaba como una señora afortunada e ilusionada por tener un chico como él disponible.

Cuando llegaban sus mensajes bromeaba con mi marido “no me molestes, que tengo un mensaje de mi novio”, escuchaba el testamento ese y siempre le contestaba “Uffff Kendi... tú si que eres guapo y estupendo”.

Estuvimos intentando quedar varias veces pero no había manera, por lo visto teníamos horarios incompatibles. Un día, estaba con mi marido en la terraza de una cafetería y apareció por sorpresa. Bueno, sorpresa para mí porque ellos habían estado cuadrándolo toda la tarde y yo como una boba sin enterarme. Lo del bar fue un escándalo, ya lo conté en su momento. Mira que soy discreta y me contengo de hacer cosas en público. Y mira que hice la puta con Kendi en el bar y en mi coche ese día, pasando de todo y hecha una exhibicionista total.

El caso es que ese día no me lo follé y después de eso mi vida se complicó bastante. Me resultaba muy dificil quedar con gente, apenas tenía tiempo para mí ni para nadie. Aún así, de vez en cuando se intentaba:

“Kendi, esta tarde voy”
“Ay que no, que ya no puedo ir”
“Kendi, estamos por aquí, cómo lo tienes?”
“Ufff no puedo, estoy fuera”,
“Guapa, tengo toda la semana libre”,
“Yo tengo la semana a tope...”.

Cuando no era un pito era una flauta. Al final nos reíamos, yo le decía que estaba gafado pero que me iba a dar lo mismo porque hasta que no me lo follase no iba a parar.

El viernes mi marido me dijo que iba a venir un semental a casa. Ultimamente estoy muy Ama y muy centrada en lo mío, que son los perros, pero no iba a decir que no a una buena follada. Aún así intenté llevármelo a mi terreno. Le dije que bien, pero que si el semental no preferiría que le vendase los ojos y que le hiciera yo lo que me diera la gana. Me contestó que no, que este venía a empotrar.

Bueno, se sabe cómo empieza pero no cómo acaba, pensé. Como siempre, le pregunté si el chico era de confianza. De confianza en nuestra jerga significa dos cosas: sano e identificado. Me dijo que sí, pero al verme inquieta al final me dijo que el semental era Kendi.

Yujuuuuuuuu ¡¡por fin!! Ultimamente Kendi estaba muy salido y de vez en cuando me lo hacía saber. Justo el día antes habíamos anulado nuestra cita por enésima vez pero el viernes se había propuesto follarme sí o sí. Pues venga, a ver por dónde nos intentaba joder el destino.


¡Huelga de trenes!

Kendi venía en tren porque vive algo alejado. Y llamó a Toni desde la estación. Vamos, no me jodas. “Entonces qué ¿no viene? Dile que no venga, a ver si luego no puede volver.”

“Que lo va a ver, pero dice que viene como sea y que ya se apañará.”


Kendi 2ª parte: Pincha Aquí.

No te preocupes tengo para todos. COMPARTEME. ¡Gracias!

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