domingo, marzo 24, 2019

Lecciones para mi esclavo "Javier" (manual del perfecto sumiso)


Si hay algo que se valora en este mundo (y en el otro) es la DISCRECIÓN. Una discreción de ida y vuelta.
Independientemente del rol a desempeñar no es agradable que una de las partes utilice la información disponible para ejercer una influencia de cualquier tipo sobre la otra.
Ni siquiera una insinuación de ese poder es aceptable para empezar una relación de este tipo (ni de ningún otro).

También me han dicho que se cotiza al alza la HONESTIDAD. Empezando por uno mismo "Quien soy, que quiero, YO" para poder responder a "qué puedo ofrecer".
Se puede tener un mal comienzo, un mal día, un mal despertar, pero...

Recuerdo con extrema añoranza cómo hace 20 años mi esclavo más amado, la primera vez que me vió, decidió convertirse en mi esclavo.
No lo supe entonces sino 13 años después. Se mantuvo en la sombra de un segundo plano hasta llegar a convertirse en mi amante INVISIBLE y con el devenir del tiempo llegó a ser mi esclavo más amado.

Nunca habla de altura, centímetros ni de cuestiones estéticas propias. Él incluso ni me habla muchas veces.
Él no me quiere para él, me quiere para mí.
Para verme feliz.

DISCRETO
HONESTO
INVISIBLE



Los juegos son divertidos, emocionantes, excitantes.

Diviértete, emociónate , excítate.

Yo juego a ser Dios, tú juegas a adorar a tu Dios.

El "tira y afloja", hay que medir las palabras, los gestos, tensarlos hasta el límite, soltarlos y respirar. Y dejar respirar. A veces se rompen y queman y una disculpa y un tranquilo los repara y vuelven a iniciar el juego.

El "deseo". El deseo contenido, paciente. Pero no oculto, porque el deseo oculto muere solo. Y si no hay deseo nada tiene sentido. Si no te deseo prefiero un camarero. Si no me deseas que te den.




La "entrega" . Sin peros, sin reservas, sin excusitas ni tonterías. Si entras ven con todo y con todas tus fuerzas, no acepto menos. No ofrezco nada pero lo doy TODO.

Hay días que no hablamos el mismo idioma, entonces es mejor no hablar. Una mirada lo dirá todo. O nada. No es emocionante?

Así que la próxima vez vendrás, y como el zorro te sentarás lejos, y mirarás y no hablarás. A pecho descubierto, honesto y vulnerable.

Y no pasará nada, pero entre la multitud y en la distancia, todo habrá cambiado.

Este es mi juego.

Quieres jugar conmigo? 
Yo mando, tú obedeces.



Un esclavo debe ser y estar orgulloso.
Orgulloso de conseguir la atención de su Ama.
Orgulloso de dar lo mejor de sí mismo siempre.
Orgulloso de ser quien es y pertenecer a quien pertenece.
Orgulloso de esforzarse al máximo y conseguir complacer , incluso llegar a ser imprescindible.
Es un hacedor de placer y felicidad.
Y eso es un gran motivo de orgullo.
Pero al igual que el poder se le puede subir a un Dominante a la cabeza y volverlo gilipollas, el reconocimiento a un esclavo puede volverlo prepotente.
Y si hay algo peor que un Dominante gilipollas, es un esclavo prepotente.
Y yo quiero un esclavo HUMILDE y RESPETUOSO para poder sentirme también ORGULLOSA de él. Humildad y respeto que debe demostrar no solo en su trato hacia mí sino hacerlo extensivo y ser impecable con cada persona con la que trate.



HUMILDE

REPESTUOSO
ORGULLOSO

Estos meses has aprendido mucho, a aceptar quien eres y a quien perteneces.
Has aprendido el poder del silencio, la desesperación de ser ignorado.
La paciencia, el placer de retardar los momentos, la incertidumbre del futuro.
El valor de una disculpa.
La perseverancia.
Entraste marcando tus límites, tus deseos, tu disponibilidad. Presumiendo de no venderte a cualquiera.
Pero entonces no sabías que yo no era cualquiera.
Te indignaba que usara lenguaje vulgar y soez, pero entonces no sabías que bailo con el lenguaje como me sale del coño.
Te reconcomía mi libertad sexual, pero entonces no sabías que mi placer llegaría a ser el tuyo.
Me pedías castidad forzada, pero entonces no sabías que tu castidad te vendrá impuesta por ti mismo.
Dices tener tus necesidades sexuales cubiertas, qué sabrás tú cuales son tus necesidades ni de nuevos mundos.
Has aprendido mucho y dices haberte rendido a mí. Sin llegar siquiera a oler mi pelo. Lo que no sabes es que te rendiste el día que te elegí, hace casi 4 meses.
Pero entonces no lo sabías. No sabes nada Javier.



Yo te enseñaré.

miércoles, marzo 06, 2019

Mi primer servicio

Desde que recuerdo, siempre he tenido fantasías sadomasoquistas. De chico, imaginaba a la profesora infligiéndome los más variados castigos y humillaciones delante de los compañeros de clase. Así tuve mis primeras erecciones. Sin embargo, la vida no había sido muy generosa conmigo en este aspecto. Hasta que conocí a Ama Blanca hace unos pocos meses. Ella era exactamente el ideal de Ama que estaba buscando toda mi vida. Atractiva, poderosa, inteligente, cruel y cariñosa, valiente, de personalidad deslumbrante. Con las ideas muy claras. Y sabedora de su poder. Y de su deseo de utilizarlo en su propio beneficio, sin importarle demasiado lo que sintiera su presa.

En el momento que la conocí, le supliqué que me aceptara como su esclavo, sirviente, sumiso o cualquier denominación que quisiera darme. Ardía en deseos de serle útil, de que abusara de mí. No fue fácil pero, después de varias tentativas fallidas, un día decidió darme una oportunidad. Me ordenó que la recogiera en su casa y le llevara a su trabajo con mi coche. Al oírlo me sentí sobrecogido, super excitado, la persona más feliz del mundo. Yo también trabajaba esa mañana pero cumplir su mandato me parecía la misión más importante sobre la tierra por lo que le pedí a mi jefe un día de vacaciones alegando un compromiso familiar ineludible. Pasé toda la tarde lavando el coche, por dentro y por fuera, limpiando el tapizado, comprando un desodorante nuevo (por cierto, compré tres hasta que encontré la fragancia que pensé más le iba a gustar), adquirí un par de CDs de los grupos musicales que a mi Ama más le gustan y esperé ansioso hasta la llegada de la hora en la que tenía que recogerla. Esa noche prácticamente no pude dormir. Después de años, mi sueño se hacía realidad.

Ama Blanca me había dicho que tenía que estar a las 7,30. Llegué al punto indicado a las 7 aunque estacioné un poco alejado del lugar de recogida. Había salido con mucha antelación previendo alguna complicación en el trayecto en forma de atasco o avería mecánica. No me perdonaría llegar tarde a mi primer compromiso como devoto de mi Ama. Ella llegó puntual como hacen las grandes estrellas. Pero llegó dominando la escena. Estaba imponente. Me empalmé nada más verla. Baje del coche y me dirigí a la puerta trasera. Al llegar mi Ama le besé la mano, le abrí la puerta y le rogué que entrara en el coche. Cuando vi que se había acomodado, cerré suavemente la puerta.

Siguiendo órdenes de mi Ama, llevaba unos días de castidad. Suelo masturbarme todos los días y ese periodo de abstinencia hacía sentirme a punto de estallar. Vestía pantalón de pitillo, sin calzoncillos, tal y como me había ordenado Ella, y realmente sentía que mi polla iba a destrozar los botones de la bragueta. Me atraen todas las actividades y fetiches conocidos en el mundo del BDSM. La clave está en la Dómina con quien las practicas. Cualquier castigo, humillación o práctica que pueda infligirme Ama Blanca me parecía muy estimulante. La adoración del cuerpo es una de las principales. Es posible que Ella lo supiera porque, de repente, extendió su pierna, larga, atlética, perfectamente moldeada, de piel tersa y suave, perfectamente depilada y colocó su pie cerca de mi boca. Llevaba un mocasín con pulsera y un tacón que dejaba sin respiración. Sin mediar palabra, tan pronto estuvo su pie al alcance de mis labios comencé a besarlo, empezando por la punta, siguiendo por el empeine para explayarme en su tobillo. Estilizado, dorado. Al terminar, desplacé mi boca hacia el tacón y con la lengua lo recorrí de arriba a abajo hasta que quedó reluciente. Notaba que mi corazón latía a tanta velocidad que temí que explotara. No me importaba. En ese momento estaba ya en el cielo.

Mientras yo andaba en mis cavilaciones, advertí que Ama blanca se quitaba el cinturón de seguridad. Se inclinó hacia mí, mientras el chivato del cinturón disparó su alarma de seguridad, y noté su mano sobre la bragueta de mi pantalón, comprobando el estado de mi polla. Entré en shock, noté que toda la sangre se acumulaba en mi cara y un sudor ardiente apareció en mi frente. Pese a todo, nada había en ese momento más importante que la seguridad de mi Dueña y, de manera casi inconsciente, le rogué que se volviera a colocar el cinturón. Mi Ama, ante el temor de que nos parara alguno de los policías de tráfico que había en la calle, volvió a su posición anterior.

Tenía la impresión de haberla cagado. Había vivido el momento de mayor excitación sexual de mi vida y lo había echado a perder. No obstante, sabía que lo volvería a hacer. La protección de mi Ama era primordial incluso en los momentos que estaba dominado por un absoluto deseo sexual..

Me mentalicé para seguir el viaje en silencio cuando en el primer semáforo que nos detuvimos, sin mediar palabra Ama Blanca abrió la puerta del vehículo, se bajó y entró al asiento del copiloto. Mientras se abrochaba el cinturón, la miré de reojo, entre asustado e impresionado, vi una sonrisa maliciosa en su cara, mientras me daba la impresión que escaneaba todo mi cuerpo con una mirada fugaz. De repente, me ordenó que me desabrochara los botones de la bragueta y metió su mano hasta alcanzar mi polla. Estaba dura como una daga. Me sacó la camisa del pantalón. Jugó con ella, manipulándola de arriba abajo, deslizando sus dedos sobre la superficie, tocando el glande, dejando caer un poco de saliva, disfrutando de ver mi angustia, mi excitación imposible de controlar. A pesar de mis deseos de correrme, estaba tan sobrepasado por la situación que no era capaz de eyacular. Nunca me había sentido tan indefenso, tan en manos de una mujer que, con su simple presencia, derribaba toda mi capacidad de resistencia.

Con la mano todavía en mi polla, Ama Blanca acercó su boca a mi cuello y sentí como recorría con sus labios mi piel mientras me susurraba al oído algo que me acompañaría el resto de la jornada. “Vives para Mí y servirme será tu mayor deseo”. Era la situación más erótica que nunca había vivido. Su generoso escote dejaba deslumbrar parte de sus hermosos pechos turgentes. Me mordisqueó una oreja, mientras notaba que su presión sobre mi polla aumentaba hasta el punto de sentir dolor. Me alegraba de no ser capaz de correrme porque no quería hacerlo en sus manos. Me daba apuro. Acercó un dedo a mi boca y, al abrila, lo introdujo. Lo chupé con desenfreno y luego los demás. Mientras los chupaba casi sin poder respirar, me imaginaba arrodillado delante de mi Ama todopoderosa, chupando el dildo de su strapon antes de metérmelo por el culo. Nunca me ha gustado pero lo aceptaba como parte de mi aprendizaje.

A todas estas, yo había seguido a duras penas conduciendo. Afortunadamente, apenas habíamos encontrado semáforo ni atasco en el resto del camino y de repente comprobé que habíamos llegado a nuestro destino. Ama Blanca sacó la mano de mi paquete y se dispuso a bajar del vehículo. Le pedí permiso para besarle los pies como muestra de sumisión y amablemente accedió. Bajé corriendo del coche, le abrí la puerta y tras descender del auto, me arrodillé y concienzudamente recorrí con mi lengua toda la superficie de sus zapatos alcanzando sus pies y tobillos mientras le declaraba mi total sumisión. Creo que algunas personas contemplaron la escena desde atrás pero, en esos momentos, únicamente me importaba confirmarle a Ama Blanca mi devoción.

Ella me separó con un rápido pero enérgico puntapié y comenzó el camino hacia su oficina. La vi marchar, erguida, dominante, segura de si misma, imagino que maquinando su estrategia para seguir reinando sobre las presas que tuviera en su oficina.

Yo tenía el día libre. Todavía azorado, rojo como un tomate, con las pulsaciones a toda velocidad, pero feliz y realizado, inicié el camino de vuelta a casa. Iba despacio como si quisiera alargar al máximo mi estancia en el coche porque todo ello me recordaba a lo recién vivido con mi Dueña. Al llegar a casa, me desnudé y saqué el collar de cuero negro que había comprado para llevarlo en Su presencia y me lo coloqué. Me arrodille en mi dormitorio y empecé a masturbarme recordando cada segundo de la maravillosa experiencia vivida al servicio de mi Ama. No tardé en entrar en erupción. Después de los días pasados en castidad, se formó un buen charco blanco delante mio. Siguiendo las instrucciones de mi Mentora, empecé a lamerlo y tragarlo mientras agradecía a la vida que Ama Blanca me hubiera aceptado en su harén. Seguí un rato de rodillas, contemplando el suelo todavía húmedo mientras deseaba que llegara la siguiente oportunidad de servirla.
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domingo, marzo 03, 2019

Cibersub

“QUE

NO

DOMINO

A

DISTANCIA”

Por más que se lo decía el tío seguía insistiendo. Y es que otra cosa no, pero cabezón era un rato. Y estaba muy lejos el cabrón, no era cuestión de encoñarse de un sumiso sin posibilidad de contacto físico. Porque me conozco, me tiene que seducir su mente, pero más pronto que tarde necesito su cuerpo. Los ciberservicios y las cibermierdas me aburren y me frustran.




Pero el muy cabezón seguía, estaba acostumbrado a conseguir todos sus caprichos. Era guapo, atractivo, inteligente... y lo sabía. Así que resultaba un poco creído y gilipollas, pero también lo sabía y además lo usaba a su favor. Pasaba de una charla inteligente, a demostrarme ser lo más vulgar e idiota sobre la faz de la tierra en segundos. Una mezcla de fino intelectual pedante, payaso ligón de discoteca y chico de barrio, que me mantenía divertida y expectante, esperando ver por dónde atacaba mi “pobre niño rico” para salirse con la suya.

Me contaba todos sus triunfos amorosos, profesionales y vitales. Pero algo fallaba en su vida de película. Un fuerte fetichismo de tacones, que últimamente no tenía con quien satisfacer, y una necesidad casi patológica de soltar el poder puntualmente y arrastrarse, anularse, ser una mierda pisada por bellos pies, una chacha, una puta y un pelele.

Además de la distancia, su peor defecto era NO ser sumiso.
Era fetichista, sí. Y era un excelente jugador de rol, se metía en el papel a muerte. Su sumisión era un escape a la presión de ser Don Perfecto. Era liberador convertirse de vez en cuando en otra persona, sin derechos pero también sin responsabilidades. Una dominación desde abajo en toda regla.
Usaba al Ama para escapar de sí mísmo, relajarse y satisfacer su fetiche. Así que cada vez que se ofrecía, yo le decía que no. Y cuanto más le decía que no, como buen niño caprichoso que era, más necesitaba ser sometido por mí.

A mí me hacía gracia.
Sus tretas; apelando a la conveniencia de la amistad entre dos personas con gustos complementarios.
Su insistencia; siempre aprovechando cualquier hueco para seducirme.
Su exagerado encoñamiento y su “sumisión” superlativa desde el minuto uno de conocernos...

El día que le conocí entró a saco, ofreciéndose en cuerpo y alma. Era exagerado incluso para minimizar handicaps obvios y objetivos.

“¿Mi esposa? Naaaaaa estoy a punto de divorciarme”

¡Coño! como todos, qué crisis mundial.

“¿7.000 km? Eso no es naaaaaaa. En unas horas me planto allá”

Joder... me hacía gracia, y una no es de piedra. En cuanto me descuidé estaba cibertonteando.

“Se lo suplico Señora, déjeme ser suyo”
“Así no se suplica, se suplica de rodillas”

Me dijo que estaba en un restaurante y tras una breve pausa tenía en mi móvil su foto, de rodillas en un baño público.
Después de haberle oído presumir mil veces de su currículum académico, de su estatus social y de su nivel económico, tenerlo arrodillado en un water de USA me daba una tonta sensación de triunfo y un morbo tremendo.

“Buen chico”

Y así empezó, tácitamente, mi ciberdominio sobre George. En un descuido y con una sonrisa de satisfacción al intuir lo bien que me lo iba a pasar derrocando al más engreído de los sumisos.


Ese domingo amanecí con una foto de su polla. No estaba mal.

“Bonita polla para un perro” le dije.

George tenía la polla grande, dura como una piedra. Estaba tumbado en la cama y la apretaba por la base haciendo que tuviera el aspecto de un cohete a punto de despegar. El capullo, terso e hinchado, apuntaba al techo. Three, two, one... Go.

Yo estaba tomando café en la barra de la cocina y, por la diferencia horaria, él volvía de una noche de fiesta y estaba en la cama aún sin dormir, con la polla en la mano reclamando atención.

“Es tuya”

Le pregunté cómo era su leche; abundante, escasa, disparada, derramada, espesa, translúcida... cada polla es un mundo.

“¿Quieres verla?”

Le dije que sí y me contestó que su esposa dormía a su lado.

“¿Y a mí qué me cuentas? Apáñatelas para correrte y enseñarme tu leche”

“Dime que mi esposa es una mierda a tu lado, que te cansarías de someterla y tenernos a los dos sirviéndote. Dime que la vas a enseñar a respetar a una mujer de verdad. Que es una puta ante ti”

Ya estaba el niño caprichoso pidiendo dominación a la carta. En mis fantasías lésbicas nunca someto a las mujeres de la misma forma que a los hombres. No me pone humillarlas ni dominarlas. Y cuando se utiliza “puta” como insulto para referirse a una mujer que folla cuando quiere, con quien quiere, las veces que quiere, me da la risa. Las putas, sí, las mujeres libres.
En mis fantasías con mujeres siempre hay un vínculo de Maestra/pupila y un objetivo común, colaborar entre nosotras y someter hombres. Por eso, humillar a la mujer de George no era mi intención.

“Dime, dime, dime... ¿qué te has creído? ¿que soy tu papagayo? Te diré lo que me salga del coño. Tu esposa va a ser mi mejor alumna, y cuando se haya cansado de follarse a todos mis perros la enseñaré a someterte de verdad. Sin que domines desde abajo. Y entonces lo disfrutará y estarás bien jodido”

La siguiente imagen que apareció en mi móvil fue una abundante, espesa y blanca corrida sobre el vientre de George con su polla, aún dura, descansando al lado. Le dije que la recogiera con los dedos y se la pusiera en la boca.

“ Dime que yo a ti te respeto, que harás conmigo lo que quieras, que puedes mantener mi polla dura durante horas si te da la gana.”

Puto cansino... esto iba a ser una lucha contínua. Le dije que se dejara de rollos y que se metiera la leche en la boca de una puta vez.
Me envió una foto de su boca abierta con toda la leche pringando su lengua.

“Traga”
“Tragada”
“Muy bien, no vuelvas a intentar dirigir lo que tengo que decirte o te mandaré a la mierda”
“Ok, ok, ok”
“Estás muy maleducado”
“Lo sé, Señora”

Me pasé el resto del café relatándole cómo lo trataría si lo tuviera cerca. Lo usaría de chacha, sirviéndonos el desayuno a mi marido y a mí. Comiendo del suelo las sobras pisadas. Lamiendo y vistiendo mis pies antes de clavarle el tacón en la polla.
Vestida con mi pijama de invierno y sentada en un taburete con las piernas cruzadas, inventaba perversiones y observaba. Él tumbado, con el sabor de su leche aún en la boca y yo apoyada en la barra de mi cocina, jugando a enredar un mechón de pelo con un dedo mientras con otro tecleaba animaladas y estudiaba sus reacciones.
Sandalias, insultos y situaciones humillantes.
La información es poder y ahora tenía la llave de George, él me la había dado y yo la usaría a mi antojo. No pude evitar ponerme cachonda.

“Voy a follarme a mi marido, duérmete”
“Sí Señora”

Continuará...
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domingo, febrero 17, 2019

Dafni Girls


El martes pasado conocí a Debo por fin. Nuestra primera cita fue bastante surrealista, una cita a tres en la que realmente no llegúe a verle la cara.


Una vez al año Dafni Cocoma (propietaria y fundadora de Dafni Girls) visita Valencia para cumplir sueños y conceder deseos. Dafni es una maravillosa estilista y maquilladora, especialista en crossdessing y a cuya cita acude Debo con religiosa puntualidad y devoción. Son tres horas en las que maquilla, viste y enseña modales, gestos y comportamientos femeninos a quien se ponga en sus manos.
Debo llevaba muy pesada todo el mes, que si viene Dafni, que si nos vemos ese día, que si salimos de paseo, que si no salimos porque me cago, que si el día 14, que si el 12, que qué vergüenza, que qué maravilla, ñññññññ....
Estaba tan pesada que el día anterior estuve a punto de decirle que no iba y a tomar por culo. Pero me apetecía mucho ver cómo trabajaba Dafni porque había visto fotos de Debo después de una sesión con ella y me parecía una pasada, aunque lo que me encontré cuando llegué al apartamento superó todas mis expectativas.
La idea era llegar cuando Debo ya estuviera maquillada y aparecí sobre las 14:30 con esa intención. Me abrió la puerta una guapísima Dafni, elegante, juvenil, perfectamente maquillada (cómo no) y más simpática que la puñeta. Había alquilado un apartamento en el centro muy chulo. Con una decoración ecléctica y moderna. Cuando entré, allí estaba mi curvy (como ella se llama a sí misma ejem), con una peluca ondulada con mechas californianas y una bata de gasa transparente esperándome para empezar a vestirse. 
No me atreví ni a besarla para no mancillar el trabajo de Dafni, porque yo, que había visto a Debo de chico, sabía el faenón que había allí jejeje.
Debo estaba toda modosita y portándose como una señorita, qué engañada tiene a Dafni!
Ese era el trato, porque con lo puta y casquivana que es me hubiera avergonzado. Dafni no quiere mezclar su trabajo con dominación y por lo visto es algo que alguna de sus clientas confunde. Porque la gente es así de idiota y una vez se ven de chicas, les da el subidón y parece ser que le dan la tabarra con hacer de sissy. Así que, a todos los jueguecitos que me había propuesto Debo, mi respuesta había sido no. 
Después de hablar un poquito, las tres empezamos a elegir el vestuario. Dafni tenía dos habitaciones llenas de ropa, tacones y complementos. Me contó que en su estudio de Madrid tenía de todo, miles de combinaciones, pero que cuando viajaba, según las preferencias de las clientas, traía una selección de ropa personalizada.
Debo estaba encantada con lo de estar en ropa interior delante de las dos, llevaba un tanga rojo que se transparentaba a través de las medias y un sujetador con dos tetonas de silicona que no pude resistirme a pellizcar en un descuido de Dafni.

El primer look que elegimos fue un vestido elástico de print animal un poco putón. Casi la mato cuando intentó ponérselo metiendo los pies por la abertura de la cabeza jajajaja. No sé si por los nervios o por desconocimiento de como se visten las chicas.

Luego la hicimos caminar por el salón, Dafni y yo nos moríamos de la risa, porque Debo era como un mueble con los brazos caídos a los lados, que iba pensando más en no caerse que en ser femenina. Pero Dafni, que es maravillosa, enseguida la guió.
“Deborah, los brazos sueltos, tienen que ir adelante y detrás en cada paso.”
Luego la enseñamos a mover el culo en cada paso.
“Venga, cuando apoyes el pie, saca la cadera”
Yo estaba descojonada y Debo superconcentrada en la clase, disfrutando de la sutil humillación y sobre todo de estar pasando una tarde de chicas con dos diosas dándole consejos.
Pero oye, en cuatro paseíllos dominó su cuerpo y los tacones de aguja de sus botines. Me la hubiera llevado a tomar un te y nadie se hubiera dado cuenta de que era un hombre, pero la cagarrita no quería.

Después le pusimos una falda de cuero con unas botas altas de terciopelo y un jersey casual. Y al final un vestido elegante de señora fina. 
Debo se dejaba querer como una princesita mimada, que es lo que le gusta. Porque ella te vende lo de servir y limpiar pero en realidad es un putón y lo que le gusta es vestirse de mujer y mariposear por ahí. Husmear en mi cajón de las bragas, que la riña y que juegue con ella a las muñecas. 
Por eso nunca había quedado con ella, porque a los sumisos los quiero para otras cosas. 
Para que me lleven y me traigan, para que me masajeen, para que me coman el coño, para que lleven y paguen mis compras, para que laman mis pies, para que abrochen mis sandalias de rodillas... Para aprovecharme de ellos; usar su cuerpo, su tiempo y su cartera. En definitiva, para que hagan cosas de sumisos. Y ella no, ella es una charlatana egocéntrica y todo lo que propone pasa por ponerse bragas. Pero como es fiel y graciosa, no descarto quedármela como bufona y chica de compañía.

Cuando ya habíamos cogido un poco de confianza le comenté a Dafni que acababa de publicar un libro y tenía el problema de las presentaciones y las firmas porque no quería que se me reconociera a simple vista. Y como es tan maja me contó algunos trucos de maquillaje y empezó a sacarme pelucas, así que acabé probándome todas las pelucas y haciéndome fotos con Debo de superamigas.

Cuando me fui Dafni sentó a Debo delante del tocador y le dijo que se despidiera de Deborah hasta el año que viene. Le dije que su trabajo era muy bonito, ayudar a la gente que a cumplir un sueño, ser su cómplice en ese secreto, aunque fuera por unas horas, me pareció mágico.

Y Debo se despidió de sí misma con penita porque se le había hecho corto. Pero después de ese oasis le esperaba la vida corriente. Con un poco de nervios por si se le olvidaba quitarse un pendiente o la laca de uñas pero con la tranquilidad de que Dafni controla y se ocupa de todo. Dafni es “aquí no ha pasado nada” y “yo no he visto ni oído nada”. Una profesional como la copa de un pino. 
Por cierto, en Valencia debe haber mucha demanda de crossdessing y transformismo porque va a abrir una delegación próximamente y esa misma tarde iba a ver locales para montar el estudio. Así que los que tengáis esas inquietudes no dejéis de seguirla en Twitter o instagram para no perderos la inauguración.

Unas horas después me llegó un whatsapp de la Debo.

“Aún llevo el tanga puesto Señora”


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