miércoles, julio 04, 2018

Diario de una cazadora: Un Desahogo


Desahogar : Aliviar a alguien en su ánimo de la pasión, fatiga o cuidado que le oprime.

Será el calor... las flores... los mosquitos o la madre que lo parió, pero ultimamente me caen del cielo los sumisos y los no sumisos a capazos. Algunos reaparecen después de meses de berrinche o silencio y han sido readmitidos, otros estaban aletargados y han despertado de nuevo, con ese buen perder que me resulta irresistible y me los he quedado, otros me han venido a la memoria y he ido por ellos, y unos cuantos han aparecido de la nada (bueno, de la nada no, que cuando estoy juguetona pongo anuncios en webs de contactos y a veces saltan chispas). El caso es que yo, con esta explosión de hombres esperando para colmarme de placeres y atenciones y menos tiempo y más obligaciones que nunca.
A veces parece que la vida te pone a prueba para que vuelvas a apreciar las cosas buenas. Y de vez en cuando te cambia el ritmo y solo queda adaptarse o morir. Como no te mueres te adaptas, y piensas "joder, con lo bien que estaba antes y no me daba cuenta, está bien PUTA VIDA, lección aprendida".
Después de unos meses de locura, y no precisamente de la que me gusta si no todo lo contrario, llega la calma. Una calma tensa, porque a mí el verano me sienta muy bien y con la perrera llena lo único que me apetece es sacarlos a pasear y que arda Troya. Pero de momento mi espacio/tiempo sigue siendo limitado y lo primero que se sacrifica (erróneamente creo) es el ocio.
El caso es que andaba yo bastante estresada, cuando mi marido me hizo una oferta que no podía rechazar.
- Ve a follarte a Jose, yo te cubro.
Jose es un "amigo" con el que hemos follado tres o cuatro veces. Me lo presentó mi marido en ese afán que tiene de que me folle pollacas grandes de vez en cuando. Y Jose cumplía las expectativas, tenía buena polla y sabía comportarse (lo cual es muchísimo más complicado que encontrar una polla grande y dura). Así que de vez en cuando venía a casa y pasábamos un buen rato. 
No hay que decir que la propuesta me resulto muy atractiva, sentirme de nuevo Puta y osada después de tantas semanas de trabajo y responsabilidades era un oasis para mí. Pero había un problema, Jose no es sumiso, no lo había elegido yo, era un cabrón que me traía mi marido, ni si quiera había hablado con él por teléfono, no había estado con él a solas, nunca había ido a su casa, no tenía el control y estaba sola.
Aún así, el recuerdo de sus comidas de coño, la idea de poner celoso y cachondo a mi marido y la posibilidad de escapar de la asfixiante rutina terminaron de convencerme.
Mi marido arregló el encuentro y me pasó su móvil.
- Creo que tenemos una cita.- Le dije.
- Eso parece.- Me contesto.
Esa misma tarde iba a encontrarme con él y no pude resistirme a la tentación de llevarme el coño lleno de leche. Así que durante la siesta empecé a ronronearle a mi marido.
- Venga... Porfa... Quiero que me chorree tu leche cuando me folle.
Me puse a 4 patas y él cumplió con mi capricho mientras yo me pajeaba el clítoris y me corría en segundos, en un adelanto de lo que esperaba iba a ser la tarde. 
Y ni corta ni perezosa, un viernes a las 5 de la tarde, me vestí de negro, me calcé unos buenos tacones y salí de casa dispuesta a follarme a Jose.
En ese momento me llegó un wasap. Uno de mis proyectos de perrito me preguntaba si le necesitaba.
- Pues la verdad es que salgo de casa ahora y voy a xxxxxx a follarme a un cabrón.
- Y no necesita un chófer?- ññññññññññññ si es que no estoy a lo que estoy, podía haber llegado a casa Jose como una Reina, en el asiento trasero de un mercedes y haber jugado con mi perrito de camino!
- Ya no, gracias.
Llegué a la puerta de su casa sobre las 6, era un adosado de 2 plantas con jardín, Jose salió a recibirme con una sonrisa. No tenía ganas ni na el cabrón. Como buen anfitrión me ofreció la bebida de rigor y al poco rato y después de 4 morreos le dije que fuéramos a la cama.
Me indicó que subiera delante de él al piso de arriba, así que aproveché para contonearme sabiendo que mi culo quedaba a la altura de su cara.
Hacía un calor de cojones, en cuanto llegamos a la habitación me quité el vestido frente a un espejo, pude oirle resoplar detrás de mí al verme en ropa interior y cuando me di la vuelta ya estaba medio desnudo.
Mientras terminaba de quitarse la camiseta me coloqué en cuclillas y empecé a comerle la polla, a lamerle y succionarle los huevos. Sabía que le gustaba, sabía que pocas veces le habían comido la polla como yo, sabía que lo estaba esperando y me propuse darle la comida de polla de su vida.
Cuando llevaba ya un buen rato y tenía la polla a reventar paré y le di mi móvil.
-Hazme fotos.
Y continué con mi tarea, oía un click detrás de otro, estaba haciendo un buen reportaje, tendría imágenes de todo tipo, lamiendo, succionando, trangándomela hasta los cojones... 
El caso es que le oía suspirar y dar respingos aguantando la corrida y decidí darle un respiro.
Me bajé las bragas, me recosté en la cama y abrí las piernas. Eso también estaba hablado. Las comidas de coño de Jose me hacían ver las estrellas (o gritar como una zorra, según lo quieras decir) y cuando quedamos le insistí en que estaba obligado por Ley a comerme el coño cada vez que nos viéramos.
Empezó su trabajo y... Joder! Suave al principio, repasando cada recoveco, metiendo su lengua profundamente y sorbiendo cada jugo. En ese momento me acordé de que mi marido se había corrido pocas horas antes en mi coño y me puse muy muy cerda. Estaba empapada, en parte por mis fluidos, en parte por su saliva, en parte por la leche de mi esposo. Y Jose seguía poniendo la fuerza y la suavidad en cada caricia volviéndome loca. 
Como me gusta jugar con fuego, aproveché para enviarle las fotos a mi marido "Te gusta cómo me la trago?" "Ahora me está comiendo el coño". Y  mientras, Jose seguía chupando como si no hubiera un mañana.
Y el dedito? Qué puedo decir de su dedito? Justo donde debía estar cuando su boca se centró en mi clítoris, con la presión y el movimiento perfecto, resbalando por mi coño allá donde no alcanzaba la lengua... Que puedo decir de Jose y sus comidas? Que no le hace ninguna falta la polla.
Me corrí fuerte, tapándome la cara con la almohada pensando en las ventanas abiertas y los vecinos. Y Jose iba bajando la intensidad de sus caricias a la vez que mis convulsiones bajaban el ritmo.
Cuando me recuperé le sonreí con malicia.
- Quiero montarte.
- Lo que tú quieras.- Uhmmm... buen chico, pensé.
Jose tenía la polla dura como una piedra y en cuanto me la metí entera en el coño y empecé a cabalgarle más dura se le puso.
La verdad es que estaba a gusto en esa postura y él se dejaba hacer... Le sujete las muñecas y Jose sonrió, le ordené que empeñara y levantó las caderas frenéticamente mientras yo me quedaba inmóvil... Sí, definitivamente me estaba gustando este Jose. Me corrí de nuevo mientras él se movía de abajo a arriba a toda velocidad.
Quise seguir experimentando con él.
- Fóllame a 4 patas.
- Enseguida.
De un salto se puso detrás de mí y metió su pollón en cuanto me puse en posición. Y siguió follándome un buen rato, tuvo que parar un par de veces porque se iba y se había empeñado en arrancarme otro orgasmo. Me divertía verle pasar apuros porque las otras veces nunca se había corrido follando y ahora por fin iba a sacarle la leche con mi coño. En cuanto me corrí por tercera vez le di la orden.
- Córrete.
Y casi en silencio, como hacen los buenos perritos, se corrió entre estertores.
Caímos desplomados el uno junto al otro y cuando recuperé el aliento le dije que iba a vestirme y a irme enseguida...
Entonces Jose se levantó de un salto y se sentó en mi culo a horcajadas.
- Ah... Que también sabes dar masajes?.- Le dije jocosa.
- Creo que sí.
Así que, estando yo recién corridita, y en lugar de ponerse a roncar, mi Jose me dió un buen masaje en la espalda.
- No te ibas?- Bromeó.
La verdad es que me costó irme, con sus manos sobándome todo el cuerpo y su polla y sus huevos apoyados en mi culo se me hacía un mundo. Desgraciadamente la puta vida me estaba esperando y después de una cerveza a medias nos despedimos como siempre:
- Lo he pasado muy bien, gracias (él).
- Ha sido un placer (yo).

A los pocos días le mandé un whatsapp calentito para ver como respiraba... Y Jose empezó a tratarme de Usted!
- Me alegro de que le gustara.

Ein?!!!!
Yo le decía chorradas en plan "De ahora en adelante disponible y atento para mí, te quiero siempre preparado, te daré indicaciones sobre la marcha..."
Y Jose respondía "Qué honor, eso no hay problema, etc..."

Así  que, aunque no lo he cazado por ahí, creo que mi pequeño desahogo tiene posibilidades de entrar a formar parte del selecto club de vainillas esclavizados de "Diario de una Cazadora".

Continuará...




No te preocupes tengo para todos. COMPARTEME. ¡Gracias!

7 comentarios:

  1. jodido cabron afortunado de ver gozar una diosa

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  2. un placer leeros de nuevo Ama, se echaban de menos vuestras letras,

    besitos!!!

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  3. por cierto, queda claro y meridiano que es lo que miráis en internete, lo que os sale del... 😉

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  4. Como echaba de menos esto... no puedo imaginar estar ahi. Sigue creandome la misma reaccion leerte. Un placer!

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