domingo, diciembre 04, 2016

Mi Esclavo más Amado

Mi Esclavo más Amado no es sumiso. Sutilmente puedo, de vez en cuando, llevar la batuta en la cama, suavemente puedo rendirle a mis caprichos, pero no es mi sumiso.
Apareció hace más de 20 años. Yo, por aquel entonces no me enteraba de la vida ni de nada. Andaba enjugascada, tonteando entre la adolescencia y la madurez.  Él era complicado, profundo, desconcertante. Yo era joven, alegre, superficial. Quería las cosas rápidas y fáciles.. Y a pesar de que llegué a darme cuenta de que era un ser tremendamente especial, después de tres cocacolas y miles de conversaciones le desaparecí.
Y él se dedicó a hacer la tercera cosa que mejor se le da, escribir (la segunda es pintar, la primera follar). De una recopilación de poemas y escritos inconexos nació su primer libro, un libro lleno de textos premonitorios, de rabia, de tristeza y cuyo principal objetivo era que yo me lo encontrara en alguna estantería de alguna librería perdida y me devolviera a él. Pero no lo encontré, todo lo contrario. Me perdí yo.
Me perdí en una vida vulgar y gris, correcta, corriente. Aparentemente perfecta. Bodas, eventos, trabajo, casa con jardín, niños, perro, amigas, amantes... La vida a la que cualquier señora insatisfecha de clase media aspira.
Fue 13 años después cuando el azar y la necesidad me lo trajeron de vuelta. Y ahí sí, más curtidita y apaleada fue cuando todo explosionó, haciendo tambalearse mi perfecta felicidad de ficción.
Empezaron las escapadas furtivas, los encuentros contrarreloj, las noches en vela rebanándome los sesos, intentando solucionar una ecuación cuyos daños colaterales eran  demasiado graves... En esos meses escribió su segundo libro. Me hacía llegar su vida en fascículos, una vida llena de mentiras y magia y yo moría de amor y de vanidad en cada relato en el que asomaba mi recuerdo. Un amor que me resultaba incluso incómodo, no me dejaba respirar, no me dejaba dormir, no me dejaba disfrutar de las pequeñas estupideces que habían ido parcheando mi vida. Tal era su intensidad que llegó a asustarme y cuando un día noté que podría seguir respirando sin él le comuniqué mi decisión. No podía dar el paso. Habíamos terminado. Ahí murió la relación y su segundo libro, que fue abortado antes de ver la luz con un control+sup.
Sin embargo esa vez no le desaparecí ni le dejé marchar, le sujeté egoistamente a mí. Le obligué a permanecer atado, soportando todas las preocupaciones que te puede generar alguien a quien amas en la distancia y sin tener ninguna capacidad de maniobra ni  de decisión ni de contacto. Con el tiempo retomamos una amistad y un amor ahora más platónico que nunca y volvió a escribir. Su tercer libro fue escrito desde la serenidad, desde la tranquilidad y la resignación de saber que lo nuestro era imposible, que jamás se materializaría y aceptando su derrota se limitó a contar nuestra historia desde distintas líneas y puntos de vista. De ese tercer libro solo se imprimió un ejemplar, el mío. Un ejemplar que está guardado donde las mujeres ocultamos nuestros secretos más oscuros y nuestros tesoros más preciados. En mi cajón de las bragas. Y de ese tercer libro surgió el término "mi esclavo más amado".
Un día me preguntó:
- Si tuvieras que definirme que elegirías? Mi amante invisible? Mi cálido cocodrilo o mi esclavo más amado?
A pesar de no tener entonces la más mínima relación ni interés en la dominación femenina no lo dudé ni un momento. Él había sido siempre mi amante invisible, ni mis más íntimas amigas sabían de su existencia, había sido invisible incluso para mí durante años, pero algo me decía que esa etapa terminaba. Era también mi cálido cocodrilo, la diferencia de edad era notable y sus arrugas, a las que yo había bautizado como "los disgustos que te doy" también, pero no le definían. Sin embargo... mi esclavo más amado... entonces lo supe, él se había convertido en mi esclavo, sabía que moriría por mí si era necesario, que cojones! sabía que incluso mataría por mí si hacía falta. Sabía que lo sacrificaría todo para hacerme feliz.
De ese tercer libro, poniendo sus palabras en mi boca, nacieron perlas como ésta:
"En momentos como éste es cuando yo echo de menos a mi esclavo. No me sucede con mucha frecuencia pero se repite siempre en circunstancias parecidas: yo estoy echada en el sofá en una tarde de sábado, una sensación de libertad plena y de paz absoluta lo invade todo, leo un libro que me descubre el mundo (qué otra felicidad se puede pedir, qué más) y, entonces, en ese preciso momento cuando más feliz soy, noto esa falta de mi esclavo. Lo noto hondamente, es una de esas sensaciones que no te engaña, como el hambre o el sueño, echo en falta al esclavo que sin duda tuve un día y que ahora no recuerdo cómo ni cuándo perdí.Ya se sabe que a un esclavo no se le pide que sea muy competente ni práctico en extremo, ni que venga a resolverte los problemas diarios,cosas que al fin y al cabo empiezas por organizar y acabas supervisando.
Un esclavo en realidad sólo es necesario en momentos muy precisos. Un verdadero esclavo para lo que de verdad sirve es para verte feliz."

Y esta es la historia de por qué el hombre más seguro de sí mismo, más potente psicologicamente y más dominante sexualmente que conozco es "mi Esclavo más Amado".

Porque no hay nada más esclavizante que el amor.

No te preocupes tengo para todos. COMPARTEME. ¡Gracias!

6 comentarios:

  1. Ha veces con "H" y a veces sin "H" sentimos las palabras escritas por otros como si fueran nuestras, y por eso las utilizamos.
    Desde hace 20 años, yo ya sé que no soy yo y que mi destino está escrito en las palmas de tus manos. Una vez dicho esto, Rubiag. No olvides que las únicas tías que me interesan son las que están locas por mí.

    El resto pos eso muy flojitog....

    Te quierog.

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    Respuestas
    1. Y en la cocina, te preparo sopa de ajo en bragas, mientras espero sonriendo tu demanda por plagio.
      Hace 20 también me preguntaste que quería y sigo con la misma respuesta "Lo quiero Todo".

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  2. Serás cabrona rubia... No sé si me acabas de romper algo en el corazón o has insuflado en mi vida.
    Me gusta niña, como lo has contado, mucho.
    Vaya diita que llevo hoy... Uff.
    Gracias (.)
    Un abrazo grandote.

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  3. Las mejores historias no suelen ser fáciles y todo tiene un precio. Pero a veces merece la pena pagarlo.
    Me alegro de que te haya gustado. Hace tiempo que quería aclarar el significado del término "mi esclavo más amado" y no he encontrado mejor forma de explicarlo que desde el principio.

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  4. No hay nada más esclavizante que el amor... ¿la pasión?

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  5. Amor, encoñamiento, sumisión... Están más relacionados de lo que parece a simple vista.
    Saludos

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