viernes, noviembre 13, 2015

PORQUE TODO TIENE UN COMIENZO (III)

Le quite el antifaz  porque le había dado en todos los cojones con el morbo de la situación y me di cuenta de que así no iba a aguantar mucho tiempo.
Me recosté sobre las almohadas, como una reina abriílas piernas.
-Cómeme el coño y prepárate que te van a encular.
Se tiro de golpe pero resulto ser muy delicado, lengüecita y toquecitos... Había que enseñarle, le apreté la cabeza contra mi clítoris , muerde. Pero nada, no se lanzaba, me dediqué a disfrutar del suave masaje y de la visión de mi marido enculándole. Despacito, con saliva, un poco de puntita, con toda su parsimonia y pajeándole,  poco a poco iba metiendo toda la polla en el culo virgen de mi sumiso. Dani estaba como loco , se abría el culo con las manos para que entrara más, pero Antonio no le dejo.
-Tranquilo, es mejor así, la próxima vez más.
Aún así continuamos un buen rato en la posición, yo de vez en cuando le preguntaba “que tal”, él levantaba la mirada de mi coño, con las cejas arqueadas me decía que sí con la cabeza. No se puede ser más ridículo pensaba yo, pero le dejé que disfrutara un poco más de la enculada.
En un momento dado me cansé del rollo, tumbé a mi esclavo boca arriba y le monté, no iba a desperdiciar el pollón que me había encontrado. Me lo metí hasta los cojones, apretando el coño sobre su pubis empecé a cabalgarle. Le metía los dedos en la boca y los chupaba, le oprimía el cuello y ponía cara de vicio, me estaba encantando mi nuevo esclavo y mi careta de Ama recién estrenada. Lo tenía a mi disposición y lo usé. Mi marido miraba desde cierta distancia lo puta que me había vuelto, la puta en la que me había convertido él. Me puse muy perra al tener el control de la situación, sabía que cualquier cosa que le ordenara me la iba a dar mi sumiso, el coño empapado me delataba. Su polla me lo llenaba y me lo rozaba entero, pero sin la brutalidad del puto negro que cada vez que quería hacerse el hombre me empeñaba de tal forma que deseaba que terminara pronto (otro al que había que enseñarle unas cositas).
Cuando la gravedad empezaba a hacer mella en mis muslos subiendo y bajando del pijo , me puse a cuatro patas, tenia ganas de correrme con aquello dentro, notarla en cada contracción de coño. Así que le miré.
-Fóllame!?- El tono era como diciendo... que coño haces mirando tumbado que no tengo ya tu polla metida.
Se levanto de un salto y me volvió a meter el pollón duro y caliente.
A cuatro patas se le daba muy bien, tenía ritmo, cada empeñón me llegaba al fondo, al punto g,  a todo el coño.
Antonio me cogió del pelo, me inclino la cabeza hacia un lado dejando que mi sumiso viera como mientras el empeñaba mi marido me follaba la boca, metiéndome la polla hasta los cojones, notaba el capullo en la garganta. A Dani le excito tanto semejante imagen que se le puso dura como una piedra, me hizo correrme gimiendo justo cuando el soltaba toda su leche.
Mantener la dignidad e imagen de un Ama después de la tremenda corrida no resulta fácil. Afortunadamente el cabrón estaba mas descompuesto que yo y confesó que estaba mareado (así de natural era mi chico). Se fue al baño tambaleándose, yo me moría de la risa. EL hijoputa de casa había decidido no correrse, lo que yo ya sabia interpretar como un repito a lo bestia en cuanto se fuera  el chico.
El tiempo que Dani estuvo en el baño me vino fenomenal para abanicarme con la mano y recostarme sobre unas almohadas toda digna.
Al salir le dije que se recostara a mi derecha, le cogí la mano acompañándole con la mía para  acariciarme. Antonio me acariciaba desde la izquierda. Por fin tenia dos cabrones , cuatro manos, acariciándome suavemente todo el cuerpo.
Yo besaba a uno y a otro mientras hablábamos de lo sucedido.
Desde luego el enano estaba encantado y alucinado a partes iguales. Mi marido contribuía a crear un mito ensalzando mis virtudes continuamente, y yo me dejaba adorar.
Lo que no sabía el cabrón es que lo alucinante venia ahora …
Cuando le vi la cara a Antonio supe que follarme a mi primer sumiso no me iba a salir gratis...
Me miró directamente a los ojos mientras empapaba sus dedos en mis fluidos,  tal era la corrida que me había metido con el pollón de Dani que estaba chorreando literalmente.
Le di mi aprobación con una media sonrisa y Dani como si supiera que algo digno de ver iba a ocurrir  se incorporó .
El cabrón de mi marido empezó a meterme dedos,  2, 3, 4. El sumiso abría cada vez más los ojos y en su incredulidad iba preguntando y narrando.
-Ostras,  cuantos llevas?  Ahí cabe un camión! 
Yo empecé a retorcerme de puro placer hacia atrás cuando note el dedo gordo también entrando.  Estaba tan excitada que me iba a meter el puño más rápido de la historia. 
El enano ahora si alucinaba.  Daba la impresión de que iba a ponerse a saltar en la cama.  A mi me motivaba impresionarle con la potencia de mi coño y la destreza de mi esposo. 
-Cómele el coño joder.- Le ordenó Antonio. 
Y mientras el puño completo hasta la muñeca entraba, Dani saco su delicada lengua y la puso directamente en mi clítoris.  El contraste de suaves toquecitos de lengua y puñaca follándome brutalmente hizo que me corriera al momento,  gimiendo en esa delgada línea entre el placer insoportable y el dolor placentero. 
Poco a poco Antonio saco el puño impregnado de mi corrida. 
Dani ahora si,  totalmente impresionado y totalmente natural me resultaba encantador. Soltó un :
-Es el puto Amo! 
-No,  la puta Ama es ella.

No te preocupes tengo para todos. COMPARTEME. ¡Gracias!

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