lunes, febrero 19, 2018

El profesor Marston y Wonder Women. Spoiler

Sumisión.
Palizas.
Torturas.
Homosexualidad.
Y otras Perversiones.

Con estas acusaciones, en una especie de juicio moral de Wonder Woman empieza la película sobre el creador del cómic y la relación con las mujeres que lo inspiraron.
Y de repente te encuentras metida en una historia feminista, fetichista, poliamorosa, bisexual y de Dominación y sumisión sin estridencias, de unas personas de principio del siglo XX. Que parece que el BDSM se inventó con internet y resulta que había gente hace 100 años con las ideas claras, el valor suficiente y la mente abierta como para vivir como les ha salido del coño/cojones.
Y ese fue el profesor Marston y sus dos mujeres Elizabeth y Olive.
La película cuenta la etapa de su vida en la que el profesor y su mujer (a la que no daban el doctorado de Harvard ni pa Dios por ser mujer a pesar de ser más brillante) inventaron el detector de mentiras, conocieron a su sumisa Olive (a la que introdujeron plenamente en sus vidas a través de una relación que ríete tú de lo modernos que somos ahora) y crearon y utilizaron el cómic de Wonder Woman para inculcar en una sociedad profundamente machista y tradicional las ideas feministas y de supremacía femenina en las que el profesor creía, y que no conseguía hacer llegar al gran público a través de sus libros.

"Honestamente, la Mujer Maravilla es propaganda psicológica para el nuevo tipo de mujer que debería, creo, gobernar al mundo”

William Moulton Marston.



Marston fue el autor de la teoría DISC de análisis de comportamiento de la gente "normal". Clasificó las emociones y personalidades en 4 categorias:


DOMINACIÓN
INFLUENCIA
SUMISIÓN
CONFORMIDAD

Según Marston el ser humano alcanzaba la felicidad si se sometía VOLUNTARIAMENTE  a una autoridad amorosa. Esa autoridad dominante era capaz de conseguir que la persona sumisa fuera feliz cumpliendo sus deseos pues su influencia era tal que lograba que su voluntad fuera la de la persona sumisa, con lo que al cumplir sus deseos el sumiso también lo hacía.
Sin embargo el sometimiento y la conformidad a las normas por obligación llevaban a la frustración.

Bueno, todo este rollo que a mí me parece muy interesante queda eclipsado por la relación con la alumna Olive que empieza como becaria pero enseguida les explota en la cara la tensión sexual entre los tres. Y eso que la historia empezaba mal. Parecía que iba a haber un triángulo amoroso de mucho sufrir todos cuando él se fija en la estudiante y su mujer haciéndose la chula le dice:

- Yo no experimento celos. Además, quién soy yo para luchar contra la naturaleza? Soy tu mujer, no tu carcelera.

Pero casi al mismo tiempo y en cuanto se queda con Olive a solas le suelta:

- Si te follas a mi marido te mato.

Pero en un momento dado la historia da un giro y Olive le confiesa su amor a Elizabeth, a Marston y parece que tiene amor para todo el mundo menos para su prometido y empiezan a follar como locos, y a disfrazarse, y a vivir juntos, y a tener críos y hasta a visitar Sex Shops juntos en los que hacen cursillos de Bondage y hay ropa sexy, cuero y tacones.
El profesor es como el sumiso de su mujer, y la becaria es la sumisa de los dos. Todo muy normal y a la vez muy surrealista. Parece ser que Marston era un vicioso de mucho cuidado (como todo el mundo) dispuesto a vivir su vida y experimentar su sexualidad como mejor le pareciera (no como todo el mundo), como tiene que ser. Y además aprovechó Wonder Woman para expandir sus ideas de forma descarada. El cómic tuvo mucho éxito porque todos llevamos un guarro dentro y más de una paja caía con los fetichismos que se mostraban. Hasta que alguien se dio cuenta y empezaron a perseguirlo.
De todas formas consiguieron llegar a mucha más gente que con los libros de psicología y algo más importante, consiguieron vivir su historia como les dió la gana.
"-Lo que queremos es imposible.
-Por qué?
-Porque el mundo no lo permitirá.
-El mundo no puede pararnos."

En esta historia se mezcla feminismo con Femdom, sumisión con amor, cómics con psicología, polígrafos con lazos de la verdad.

"Si la naturaleza del hombre es pelear y luchar y la naturaleza de la mujer es amar y nutrir, no sería mejor y más lógico que fueran las mujeres las que gobernaran el mundo?"

AMEN













domingo, febrero 04, 2018

Adopta un Psicópata.

Hace tiempo que aterrizó por aquí y me escribió a través del formulario de contacto. Una escueta carta alabando mi crueldad (?). Le contesté y ahí empezó mi calvario.

El tío era una pesadilla andante, me taladraba con mails angustiosos, llenos de erratas y escritos atolondradamente. Sus palabras eran una explosión de emociones contenidas, había descubierto poco menos que la razón de su existencia al encontrarse con "la más Puta de las Reinas" y su desesperación por agradarme tenía resultados nefastos en cuanto mi opinión sobre su estado mental. Cuando no se comía una letra vomitaba otra. Muchas frases no tenían sentido y las que lo tenían se repetían en un mail tras otro:

- Déjeme invitarla a un café, aunque no me siente con usted. Solo ir, pagarle el café y sentarme en la mesa de al lado.

Que se empeñara en venir a invitarme viviendo a 500 km me hacía gracia pero pasó de halagarme a mosquearme cuando me di cuenta de que iba en serio. Su insistencia ante mis negativas lo mismo. Cada NO era un drama, volvía a comerse las letras, a vomitar suplicas incoherentes, a arrastrarse por mi atención, a ofrecerme el oro y el moro por una oportunidad.

- Haré lo que sea, perro, sirviente, esclavo, mamporrero, mirón... Aguantaré lo que sea por sentirme suyo. PUTADUEÑA DE MIS DESEOS  sere un perro un gto un blon un mueble quien le anime cuando folla o quien le sirva de útil para sus maldades.

Se le iba la pinza quetecagas. Joder... Por fin tenía mi propio psicópata.

Cualquier celebrity que se precie necesita un admirador obsesionado con ella, un fan enfermizo de esos que tienen la casa llena de merchandisinnnn tuyo y capaz de seguirte a cualquier lugar, concierto, firma de libros, rodaje... capaz de presentarse en la ventana de tu casa una noche de lluvia para observar en silencio cómo cenas tranquilamente, hasta que un rayo ilumina su silueta y te cagas viva.

Decidí ignorarle e intentar acabar con él por inanición pero el muy cabrón no se rendía. Cada semana o cada 10 días me llegaba el correo de turno, ofreciéndose, humillándose y arrastrándose. 
Fue antes de Navidad cuando empecé a mirarlo de otra forma, coincidiendo con empezar a ver la serie Dextrer, en la que un psicópata obsesionado con la sangre era reconducido por su padre que era policía. Le enseñaba a no dejar pistas, a ser meticuloso y ordenado en su "trabajo" y sobre todo a elegir sus víctimas cuidadosamente, solo a los malos que se lo merecieran.
Y pensé, por qué no aprovechar a mi psicópata y su obsesión conmigo? Como dice mi amiga Megan, hay que estar un poco mal del cascabullo para jugar a estas cosas, y eso ya lo teníamos ganado.

Le comenté a mi marido:

- La verdad es que empieza a ponerme tener un tío obsesionado por mí dispuesto a lo que sea.
- Esos son los únicos que te tienen que interesar.

Y ni corta ni perezosa le abrí un hueco en mi mundo. Resulta que mi psicópata particular está resultando ser bastante buen sumiso. Me entretiene cuando estoy ociosa y aguanta estoicamente el que le corte el grifo. Además cumple las normas a rajatabla y obedece sin rechistar.
Me divierte descolocarle, ponerle en compromisos y que vaya un poco de culo.
Que está excitado en el trabajo? Le prohíbo pajearse y le hago quitarse los calzoncillos.
Que descubro que es tímido y cortado? Le hago buscar tías buenas y mirarlas con deseo hasta que se den cuenta.
Que tiene que salir con prisas a comprar material? Le encargo que me compre unas bragas guarras.
Que quiere comerme el coño? Le digo que me lo comerá cuando lo tenga lleno de leche de algún cabrón.

Y así, poquito a poco, me he dado cuenta de que adoptarlo ha sido una gran decisión por mi parte. Tiene tantas ganas de ser mío que se me sale el PODER por los costurones.

La segunda quincena de febrero se presenta propicia para la primera cita, 500 km por 10 minutos.
Lo que pase después, si me lo quedo, si lo mando a su casa, si abuso de él, si lo uso de chófer, mamporrero, comecoños o mayordomo depende de mi "click" , de cómo me pille y de mi capricho. En definitiva, de lo que me salga del coño.

Como si se tratara de una premonición el que alabara mi crueldad en su primer mensaje, ha despertado en mí unas ganas de jugar con él a lo hijaputa y si al final lo acepto le pienso someter a todo tipo de pruebas que me demuestren su entrega absoluta.
Se aceptan sugerencias!

PD: No quiero adelantar acontecimientos pero después de mucho tiempo de búsqueda creo que tengo a mi primera sumisita en la perrera. Una preciosidad de 21 años a la que adiestrar y enseñar todo lo que sé. La voy a convertir en una gran Puta, mi favorita y mi consentida. Creo que tiene madera.

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domingo, diciembre 31, 2017

Propósitos

Llega el día de hacer balance del Viejo y propósitos para el Nuevo.
Realmente no sé cómo quedaría el balance, no soy rencorosa y tiendo a quitar importancia a los malos momentos. Probablemente, y a pesar del tono festivo de las vivencias relatadas en el blog, creo que me he llevado unas cuantas ostias este año. Seguramente he acumulado más malos momentos que buenos, no lo sé ni me importa. 
Porque lo que sí recuerdo es cómo empecé el 2017 y cómo termino. Y queda demostrado que lo que no te mata te hace más fuerte. He terminado el año más segura, más dura y más sabia. Por eso doy las gracias por todas las ostias recibidas, por hacerme aprender aunque sea a palos, por obligarme a valorar los buenos momentos y por forzarme a no acomodarme en una mediocre zona de confort. 
Y como la persona y la Dómina suelen ir de la mano también he evolucionado como Ama. Más altiva, más exigente, más egoísta y un pelín más sádica. Para deleite de algunos y acojono de otros me divierto más puteando a mis chicos y los uso y me aprovecho de ellos sin ningún tipo de remordimiento o compasión. 
Mi único propósito para el 2018 es vivir cada día como si fuera el último y que me coman más el coño, qué cojones!
Y mi deseo es que folléis como si se fuera a acabar el mundo, todo lo demás es blablabla.

FELIZ Y GUARRO 2018





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lunes, diciembre 25, 2017

El Regalo

Solo sabía de él que vendría a las 8 y que me iba a comer el coño.
Mis intentos por descubrir más datos habían sido en balde y aunque no quería insistir demasiado por no estropear la sorpresa, me resultaba difícil soltar el mando y relajarme.

- Pero quién es?
- No lo conoces.
- Tienes sus datos? Si va a venir a casa será de confianza, no?
- Sí, tranquila.
- Déjame ver una foto.
- No.
- Si es feo...
- Te va a encantar.

A pesar de mis reticencias, la confianza en mi Esclavo más Amado era absoluta. Así que decidí dejarme llevar, abandonarme y simplemente disfrutar. Dejé a un lado mi ansia controladora, esa necesidad de tener todos los cabos y posibilidades atadas y calculadas. Y dejé de dirigir y ejercer el poder que tanto gusta pero también oprime a aquellos que practicamos sexo con la vara de mando en  la mano.

Convencida y lanzada a vivir literalmente una cita a ciegas me vestí con un vestido corto gris y para facilitar la tarea al invitado sorpresa, mi única ropa interior era un body de rejilla con una generosa abertura que dejaba mi coño libre.

Me sentía algo incómoda, el protocolo no era el habitual para nuevos "amigos".  Aunque tampoco la situación era la habitual. Traer a un desconocido a casa y dejar que me comiese el coño sin ni siquiera verle no era algo que hiciera a menudo. Ni a menudo ni nunca en mi vida. Relájate, relájate y deja que él se preocupe por los detalles. Relájate, abre las piernas y disfruta. Eso repetía en mi mente mientras esperaba sentada en el sofá frente a la chimenea encendida y la verdad era que, a pesar de los nervios, no sonaba nada mal.

De repente sonó el timbre y me preparé, las instrucciones eran muy limitantes  para mí, ponerme el antifaz y quedarme sentada, no interactuar demasiado con el visitante, no sonsacarle, no besarle, no tocarle, no moverme apenas... se sentaría a mi lado y en pocos segundos se pondría a la faena. Me correría en su boca y jamás sabría nada más de él. Telita...

Cogí el antifaz y me lo puse en la cabeza a modo de diadema esperando oir la puerta para bajarlo y quedarme a ciegas. A falta de ojos me había pintado los labios de rojo putón. Y al abrirse la puerta cumplí religiosamente mi tarea. Así, con el antifaz en su sitio, las piernas juntas como una buena chica, las manos sobre las rodillas de rejilla y una sonrisa de "vaya líos en los que me meto" oí un escueto saludo y unos pasos que se acercaban.

Noté el sofá hundirse por el peso de su cuerpo al sentarse, se encontraba a mi derecha a unos centímetros. Le dije "hola" y contestó con un susurro.
- Hola...
Su mano se posó en mi muslo, estaba fría. Yo sonreí, me resultaba emocionante y divertido, sentía la tranquilizadora presencia de mi marido así que a pesar de la incertidumbre y la inseguridad de estar totalmente vendida a la situación, estaba cómoda y expectante. A ver como comía el coño el puto desconocido este, hombre.

Del muslo pasó directamente a acariciar la vulva. Ésta, perfectamente rasurada para la ocasión, estaba especialmente sensible, pero sus dedos fríos la tocaron como un amante experimentado tocaría a una adolescente virgen por primera vez. Me gustó su delicadeza y, aunque estaba prohibido, pasé mis manos por su rostro intentado adivinar su cara y su edad. Tenía barba corta, las facciones equilibradas, la piel suave, los hombros bien formados... Un berrido interrumpió mi exploración.
- Eeeeeeh.- mi marido me recordaba sus exigencias.
- Vale, joder.- sonreí con malicia y aparté las manos de mi amante invisible.

Me recliné en el sofá y abrí las piernas, como movido por un resorte se tiró al suelo de rodillas y metió su cara entre mis muslos. La rejilla se abría estrategicamente en la ingle y dejaba vía libre y empezó con suaves besos alrededor de mi coño, cerrando cada vez más el círculo, acercándose lentamente a los labios. Su boca, al contrario de sus manos, era tibia, su lengua, al contacto con el clítoris, me resultó deliciosamente caliente.

Y empezó a subir y bajar, a lamer cada pliegue, succionando, besando, sorbiendo... Me folló con su lengua, me mordisqueó los labios, aprisionó el clítoris succionando con la justa presión mientras con su lengua lo punteaba suavemente. Yo pasé de los nervios, la diversión y el escepticismo a entregarme a esa boca anónima que tan bien hacía su trabajo. Una vez más mi Esclavo más Amado había acertado de pleno y me había traído un comecoños excepcional.

No hay nada mejor que una comida de coño con ganas, devoción y técnica. Y saberlo de rodillas le daba el puntito que a mí me gusta. Sujetaba mis caderas con las manos mientras su lengua pasaba una y otra vez por todos los pliegues de mi coño, subiendo el ritmo, llevándome al límite y volviendo a una suavidad exquisita que frenaba el inminente orgasmo. Y en ese momento, me cagaba en su puta madre y al mismo tiempo agradecía que prolongara esa dulce agonía.

Mis manos se fueron a su cabeza, tiré de su pelo hacia mí en un intento casi inconsciente de dominar la presión y el ritmo de los movimientos, subí mi cadera buscando su lengua cuando se apartaba, apreté su cara contra mi coño cuando descansaba. Por si no fuera suficiente con su boca, introdujo uno de sus fríos dedos en la abertura y lo movió dentro y fuera acompasándolo a los movimientos de su lengua y entonces enloquecí y rompí a correrme con rabia por todas las veces que me había retrasado el orgasmo. Dejé que su lengua me acompañara en cada oleada y moví el coño al ritmo de su dedo que seguía presionando justo donde debía, con el ritmo justo, con la fuerza justa... Le obsequié con un orgasmo brutal por esa comida de coño perfecta. Así pago yo.

Cuando terminé, el comecoños seguía lamiendo con más suavidad, bajando la intensidad de sus caricias paulatinamente, prolongando mi goce y limpiando mis fluidos.
Me incorporé dándole descanso y bajé mi falda mientras oía cómo se levantaba y se quedaba de pie frente a mí
Me moría por verle la cara a quien me había proporcionado tal placer pero sabía que esa norma era inquebrantable. Intenté negociar una nueva vertiente en el juego, no iba a dejarle marchar tan facilmente.
Volví la cara hacia donde intuía que estaba mi marido y le hice una oferta que sabía que no iba a rechazar:
- Quiero comerle la polla.
Sin verle supe que se le había puesto cara de cabrón cuando me contestó que "adelante" y se colocó junto al invitado para que jugara con las dos pollas.
Empecé cogiéndolas a dos manos, la de casa con la derecha y la nueva con la izquierda. Conforme iban creciendo me entraron ganas de metérmelas en la boca, un vicio que tengo, oye... Y por deferencia empecé con la de mi marido mientras seguía pajeando con la mano izquierda al comecoños.

Cuando ya tenía a mi marido bien empalmado cambié de tercio y tiré de la polla nueva hacia mi boca poniéndola más dura a base de lametones. Era gorda y larga, con un buen capullo. Le acaricié y chupé los huevos, pequeños, suaves, rasurados. Mientras tanto su polla seguía creciendo y el cabrón gemía cada vez que la introducía profundamente en mi garganta.

Paré un segundo y la saqué de mi boca sin soltar el amarre que mi mano ejercía en la base, y girando la cara a la derecha le dije a mi marido en tono triunfal:

- Ya sé quién es.


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